September 24, 2017

Noticias de la Última Hora
Retraso de Obama hiere a familias
Photo Credit To The National Municipal Policy Network

Retraso de Obama hiere a familias

Han pasado seis años desde la última vez que vi a mi padre. Una vez que iba de su trabajo a la casa en su auto fue detenido en la carretera, arrestado y deportado.

Yo estaba asustada y devastada. También estaba decidida a hacer todo lo que pudiera por evitar que esto le volviera a pasar a mi familia y a otras familias como la nuestra.

Desgraciadamente, el sistema de inmigración y deportación está hecho para separar a las familias, destruir comunidades y generar desconfianza y penurias.

Mis padres me trajeron al país cuando yo tenía apenas unos meses de vida porque querían que sus hijas recibieran una educación que no podíamos recibir en México. Ellos creían en el sueño americano y en la promesa sobre la que reposa este país.

Nuestros líderes políticos, incluido el presidente Barack Obama, tienen una gran oportunidad de cumplir esa promesa y asumir el liderazgo en inmigración protegiendo a millones de inmigrantes de una deportación injusta.

Pero una y otra vez han dejado pasar esa oportunidad para jugar futbol político con el futuro de millones de aspirantes a estadounidenses.

El 30 de junio, el presidente Obama dijo que pretendía adoptar recomendaciones para proteger a millones de inmigrantes de la amenaza de la deportación “sin más demoras”.

Ahora, meses después, las últimas noticias indican que el presidente hará justamente eso, y que esperará hasta después de las elecciones intermedias de noviembre para anunciar un cambio de política.

Tal parece que está ansioso por consolidar su legado como Deportador en Jefe; en los dos meses en que el presidente no actúa, más de 70,000 personas serán deportadas.

La más reciente promesa incumplida del presidente es una bofetada para los latinos y la comunidad inmigrante, y para los millones de indocumentados que viven bajo la amenaza de deportación.

Hace dos años yo fui una de los más de medio millón de jóvenes que celebraron la inesperada oportunidad de participar más íntegramente en nuestra sociedad cuando recibí la Acción Diferida para los Niños Inmigrantes (DACA).

Está claro que la DACA funciona. Protege de la deportación a los jóvenes indocumentados y nos otorga permiso de trabajo para que podamos construir nuestro sueño americano al tiempo que contribuimos a la economía.

¿Y mi madre, que ha sacrificado tanto por mis hermanas y por mí, no merece la misma oportunidad? Porque, gracias al valor de mis padres, mis hermanas y yo recibimos la educación que ellos siempre quisieron para nosotras.

De hecho, mi hermana Girsea acaba de obtener su título en Texas Tech University. Mi madre estaba muy orgullosa de Girsea, pero se niega a viajar por carretera desde nuestra casa en Dallas, porque tiene miedo de que la vayan a detener y la deporten como a mi padre, y que nuestra familia sea separada otra vez.

Pero seguimos comprometidos en la lucha. Dreamers de todo el país van a intensificar sus acciones para recordarle al presidente que nadie se va a aprovechar de nuestras familias. Este no es un asunto político; es un asunto moral.

Cada día que pasa desde que mi padre fue deportado, mi madre reza por el cambio que mi familia y cientos de miles más necesitamos desesperadamente. Cada día, al postergar el presidente y otros políticos una decisión, nuestra comunidad pierde más de mil madres, padres, hermanas y hermanos.

De un plumazo, el presidente podría hacer realidad las oraciones de mi madre y daría un paso vital para arreglar el fracturado sistema migratorio de nuestro país.

Martínez es una activista para la organización United We Dream.

Comentarios

Comentarios

Related posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *